miércoles, 17 de agosto de 2011

Sobreviven de ayuda, pero los gastos son inmensos

No sobreviven de mucho, su única ayuda es la solidaridad de pobladores interesados en brindar un granito de arena y hacer feliz a alguien. Cada semana jóvenes se congregan con los “angelitos” del Hogar de Protección Pajarito Azul, realizan diferentes actividades, la soledad en ocasiones los atormenta y estos jóvenes saben cómo hacerlas olvidar.

La sobrevivencia del hogar es por inercia, si es cierto, instituciones de diferentes sectores colaboran, sin embargo la agonía de la economía en el hogar es sumamente colosal. Los gastos se acrecientan cada día y la ayuda es estática o bien, dispersa. Nada es seguro, todo puede pasar, pero las ganas de seguir no se acaban ni se olvidan. Cada año se organiza un hablatón a favor de los pequeños “angelitos” y esperan que se incremente la cuota de beneficios, esperan que corazones abiertos se sumen a la obra y brinden su apoyo incondicional, que aprendan a amar y comprender a los niños con discapacidad, que siempre forman parte de la sociedad y han sido relegados por un sin número de preferencias equivocas. Un minuto de felicidad es lo único que piden

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